No tengo poder

Conseguir que una organización cambie su paso y de un salto hacia el futuro no es sólo una cuestión de poder formal o de rango oficial. Es, en último término, una cuestión de…, pasión, imaginación y persistencia.

Cada organización tiene una cultura propia que la hace distinta de las demás, un sistema de valores y creencias compartidos por todos los que formamos parte de ella (bueno, más o menos) y que, juega un papel fundamental a la hora de pretender realizar cualquier cambio.

Si lo que queremos es pasar de una cultura tradicional, en la que priman los estilos burocráticos y un clima de conformidad, a una cultura del desempeño en la que sea posible aportar nuevas ideas, tenemos que tener muy presente esos valores y creencias implantados ya que se pueden convertir en un obstáculo complicado de salvar.

¿Cómo podemos plantear entonces ese cambio? ¿Quién es el que puede o está en disposición de hacerlo? ¿La alta dirección? ¿El resto de directivos? ¿Cualquiera? ¿Tú?

Ufff. ¡No! ¡Yo no! ¡Yo no tengo poder!…

Ya, ya, tranquilo, pero ¿y si no estuvieras solo en tus deseos de cambio? Si estás en una empresa de cierto tamaño, ¿qué te hace pensar que no habrá muchos otros como tú, que piensen igual que tú y que también quieran trabajar en otro tipo de organización? Seguramente ya estén realizando acciones en ese sentido, ligeros cambios en su entorno más próximo y que están ofreciendo buenos resultados.

¿Qué tendrías que hacer entonces? Una idea puede ser la de salir a buscarlos, localizarlos. Luego, establecer vínculos de confianza con ellos. Aunar esfuerzos. Acordar objetivos comunes. Extender y fomentar la idea de que juntos podéis hacer que las cosas cambien. ¿Hacia dónde? Solo existe una dirección, hacia un incremento de la productividad y de la rentabilidad de la organización, ¿qué te pensabas? Esto no es un club de amigos. Es una empresa.

Si está en tu mano, y si no, hay que buscar el convencer a quien puede hacerlo, de vez en cuando hay que reunirlos. Foros, eventos, cursos de formación,… networking. Lo que haga falta para que se potencie su interrelación, se conozcan y se automotiven al interactuar con otros que son como ellos. De aquí seguro que salen más buenas ideas y… proyectos WOW para la organización.

¿Despacio? ¿Con ritmo? Pues… ojo con los límites de velocidad, pero tampoco lo dejes para mañana. Los cambios suelen ser difíciles de aceptar por la mayoría y esta resistencia natural puede dar al traste con tus expectativas. Vamos, que te muevas.

Y otra cosa. Hay que utilizar, aunque solo sea un poco, el marketing personal. ¿Por qué lo digo? Pues porque a la larga, aquello que no se divulga, que no se hace público, acaba por no existir. Por supuesto, nada de vender humo, sólo aquello que estamos aportando a nuestra empresa y que puede hacerla avanzar.

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Categorías:Gestión del cambio

Distinto o Extinto

Estamos en la época del… ¿talento? Bueno, en esa o en cualquier otra, al final eso da igual, dependerá de lo que nos vendan. El caso es que para mí si ha cobrado mucha importancia esto del talento, el procurar rodearme de personas que lo tienen, acercarme a ellos y aspirar su día a día, ver qué hacen y cómo lo hacen. ¿Por qué? Bueno, dicen que el roce hace el cariño, pues algo así espero de ellos, a fuerza de acercarme igual adquiero o mejoro alguna de las características en las que destacan.

Estoy ahora leyendo un libro de Tom Peters, “Re-imagina”. Sorprende un poco el formato, muy… alegre, para venir de este hombre, pero es que es cañero, motivador, te va llevando en volandas de una idea o otra, de un concepto a otro, cada vez más atractivos, con mayor potencial.

Según voy leyendo, no lo estoy haciendo de modo secuencial sino saltando entre capítulos y conceptos, al tiempo que me asaltan sensaciones inspiradoras, me embarga un sentimiento de frustración al pensar… y ¿por qué no lo he leído antes? ¿me habría sido de mayor utilidad en mi carrera profesional o incluso en mi vida personal? El libro es de 2003. Y estamos en 2011.

Es cierto que libros sobre autoayuda o management o coaching (tanto monta monta tanto) los hay a patadas. Muchos buenos y muchísimos más no tanto. Pero de todos puedes extraer alguna nueva idea o al menos reforzar las tuyas. Volviendo a este de Peters, esta mañana leía el apartado que dedica al talento. Fíjate las características que reseña sobre los que lo tienen: personas que muestran pasión, inspiran a otros, aman la presión, son activos, conocen la forma de terminar la tarea, se crecen con lo WOW (me encanta este término), muestran curiosidad, encarnan lo extraño (no son clones), destilan alegría (van con una chispa en la mirada) y piensan a alto nivel.

¿Quien no va a querer estar al lado de una persona así? No digo ya, convertirse en uno de ellos. Eso sería fabuloso.

Para hacer sostenibles esas capacidades en el tiempo, Peters hace hincapié en la formación continua, en no parar nunca de formarse. Hace un símil sobre las poco más de 26 horas de formación año que recibe un trabajador en EEUU indicando que le parece obscena esa cifra si la comparamos con lo que dedica un violinista, un velocista, un jugador de golf, un piloto, un cirujano,… ¿Por qué los que se dedican a trabajar en una empresa no hacen lo mismo? ¿Por qué se tienen que conformar con menos?

Y es que en una sociedad en la que el microprocesador se ha hecho cargo prácticamente de todo, debemos distinguirnos como individuos de algún modo, debemos convertirnos en Directores Generales de Yo S.L., debemos ser los propietarios de una empresa unipersonal, en la que el único empleado somos nosotros… aunque esta empresa esté incrustada en la nómina de otra.

¿Déficit de formación? ¿años perdidos? sigo dándole vueltas a esto y no lo tengo claro. Seguramente sea cierto que también existe un momento en la vida en la que somos más propensos a actuar de un modo u otro, a prestar más atención a unas cosas que otras, no somos perfectos, y… seguramente tampoco hubo alguien que nos llamara la atención sobre lo importante que podía ser para nosotros adquirir estos conocimientos, estas capacidades que menciona Peters en su libro.

Pero ahora que sí lo se, además de continuar formándome yo, haré todo aquello que esté en mi mano para que todos estos conceptos, ideas, habilidades, capacidades, lleguen a los que vienen por detrás… antes. Tienen que crecer con ellos, asumirlos, interiorizarlos, incrustarlos en su día a día. Estoy convencido de que junto con su formación técnica y/o humanista, este otro tipo de conocimientos será indispensable para que ocupen un lugar en el mundo que les tocará vivir. Un mundo en el que o eres distinto o estás extinto.

Categorías:Talento

¿Bailas conmigo?

Esta mañana me he desayunado con una entrada genial en el blog de un compañero de trabajo Competencias y desarrollo personal. No te lo pierdas, vas a disfrutar un montón si visualizas los vídeos del tal Emilio Duró. El pájaro éste consigue hacerte reír, tensionarte y ponerte las pilas de un modo impresionante. Gracias Javier por incluirlo en tu blog. Me ha encantado.

¿Pero, por qué? ¿Por decir cosas como que perdemos el tiempo y las fuerzas preocupándonos constantemente por cosas que seguramente no sucederán nunca, o, que serás feliz si consigues tener al menos un motivo por el que levantarte, y que si tienes un por qué seguro que encontrarás un cómo? ¿Que sigas lo que te marca tu corazón, que no te dejes comprar tu vida, que tu forma de ser en la vida será lo que marque tu éxito en ella?, o, ¿que no te juntes con gente amargada porque te convertirás en uno de ellos? Es gracioso eso que dice ¿Quieres comer conmigo? ¡NO! ¡Contigo no, que me amargas!

Pues no. No es por eso. Esto ya lo sabía por los libros que he leído, por los cursos a los que he asistido, por haberlo hablado ya con amigos o compañeros,… o incluso por haberlo visto en algún anuncio de Coca-Cola. Y seguro que tú también.

Lo que me ha gustado es el tal Emilio. Verle moverse por el escenario y cómo jugaba con el público arrancando de ellos tanto unas risas como, seguro, unos instantes de motivación es muy inspirador. Es decir, he vuelto a escuchar consignas, mensajes que ya tengo interiorizados, incluso muchos de ellos los practico desde hace tiempo, pero verle me ha hecho sentir muy bien. Ya lo he dicho en alguna otra ocasión, lo importante que es la persona que nos transmite el mensaje.

Pero ¡ay! A continuación llegó el bajón. Porque a pesar de todo lo que he leído, de todo lo que he estudiado o de todo lo que me han enseñado, a pesar de ser consciente de que tomar esta actitud es la que me puede llevar a ser feliz en mi vida y conseguir todos los éxitos que me proponga, a pesar de todo eso, sigo teniendo momentos en los que no echo para atrás los hombros, en los que no inspiro, en los que no aprieto el puño, y sobre todo, en los que no bailo.

Es decir, pospongo lo que debo hacer, me centro en cosas no prioritarias, no sonrío, me quejo de la falta de tiempo y de la cantidad de cosas que me faltan por hacer, de las interrupciones, del comportamiento de fulano o el de mengano,…

Y entonces es cuando he llegado a la conclusión de que en absoluto lo estoy haciendo tan mal. Porque la realidad es que no puedo extender los 14 minutos del show de Emilio a toda mi vida, es imposible. Pero sí puedo intentar que esos principios sean los que rijan mi destino, marquen mis acciones, me sirvan de guía. Y lo que es aún más importante, puedo intentar que también sean los de las personas que están a mi alrededor. En casa o en el trabajo. Da igual. Y eso, sí lo estoy haciendo.

A partir de ahí, solo me quedaba por aceptar que soy humano y que como tal, habrá momentos en los que me equivocaré. Pero cuando suceda, encontraré a mi pareja, la cogeré de la mano y la preguntaré… ¿bailamos?

Categorías:Motivación

Sayonara Baby

objectiusLeía hace poco tiempo un artículo de un directivo de formación de General Electric. En él, se hablaba sobre la diferencia entre los objetivos básicos, aquellos que todo empleado debe cumplir sí o sí, y los objetivos tensos, que se convierten en una meta extremadamente ambiciosa, que obliga a la gente a conseguir cosas que a priori no parecían posible. Una meta que por definición, no se sabe cómo alcanzar.

Con este argumento, llegaba a la conclusión que lo que puede hacer que una empresa destaque sobre su competencia, es, el establecimiento y por supuesto consecución de objetivos tensos. ¿Y esto cómo se come? No será muy fácil cuando seguimos dándole vueltas a cómo hacerlo, a cómo gestionar estos objetivos, puesto que las personas encargadas de llevarlo a la práctica (creemos) carecen de conocimientos, herramientas y medios para conseguir metas tan ambiciosas. O, simplemente, nunca se les ha exigido.

¿Cuál puede ser el camino? Quizás empiece por conseguir la confianza de las personas. No se trata tanto de alcanzar un resultado, como de un proceso que hay que tratar de estimular. Hay que conseguir que nuestros colaboradores piensen en mejores fórmulas para realizar mejor su trabajo. Que piensen también, por qué no, en eliminar el trabajo innecesario, que seguro algo se puede rascar. En cierta medida, hay que transmitirles la noción de que sólo usamos un pequeño porcentaje de nuestra energía creativa, y que tenemos una capacidad infinita de hacer las cosas más deprisa y mejor.

Y es que por regla general, todos nos paramos demasiado pronto cuando tenemos que resolver un problema. Nos conformamos con una solución, con la primera a ser posible, para evitar más esfuerzos, y no buscamos con el suficiente ahínco la mejor solución.

Cuentan que Henry Kissinger pidió un informe sobre cierto país a sus ayudantes. Se lo entregaron y escribió en el margen "¿Es lo mejor que pueden ustedes hacer?" Éstos volvieron a enviar un nuevo informe y el presidente volvió a escribir el mismo comentario al margen. En la tercera ocasión que lo hizo, los ayudantes le contestaron: "Sí, es lo mejor que podemos hacer". Kissinger dijo: "Bueno, entonces leeré el informe".

Si fijamos objetivos fáciles, el personal los alcanzará, pero no se superará mucho. Pero si los ponemos extremadamente tensos, perderán la fe en ellos. Por otro lado, no se pueden fijar los mismos objetivos tensos a todas las personas ya que corremos el peligro de que se desmotiven los mejores. La regla de oro de cada sistema de trabajo es: no desmotives a los que están trabajando bien. Las personas que trabajan en las unidades de negocio que obtienen los mejores resultados, pueden estar ya trabajando al límite.

¿Qué ocurre con los reacios? ¿Con aquellos que piensan que las cosas deben seguir haciéndose como siempre ya que así nos ha ido bien? No son pocos ¿verdad? Además, suelen ser bastante sutiles, no van negando el cambio directamente, pero se les ve venir. Y no se les puede menospreciar ya que pueden fastidiarte todo el invento.

Pues puedes empezar por recortar las portadas de los periódicos económicos, los artículos de opinión de los generalistas, enviarles por e-mail referencias, regalarles algún librito de estos amarillos y finitos, de la Editorial Empresa Activa (hay muchas, solo que de esta tengo un ejemplar justo al lado ahora mismo…). Leñes, decirles en voz alta si es preciso, que el mundo cambió hace ya años, que Europa cambió, que España está cambiando aunque sea debido a los empujones del exterior… y que su empresa ha cambiado.

Las cosas ya no se pueden seguir haciendo como antes. Los demás no lo están haciendo y tú corres el riesgo de quedarte fuera. Out. En la cuneta. ¿Te acuerdas de Schwarzenegger en Terminator?. ¡¡Sayonara baby!!

A trabajar entonces ¿no? Miras cómo estás, acuerdas a dónde quieres llegar, estableces la ruta, se lo cuentas a los tuyos, y… a correr. Pero antes de que cojas el látigo y te tomes literalmente en serio lo del vídeo, te diré que la principal idea que yo extraje de este artículo al que hacía referencia al principio, y que he podido contrastar en diferentes ámbitos, es que para que nuestra gente no se queme, mejor que hacerles trabajar más duro es, enseñarles a pensar de forma diferente.

Yo venía a aprender, no a dormirme

Y eso que tampoco es que me importara, porque sueño atrasado tengo para repartir.

Durmiendo en presentaciónSi he dejado de ir al trabajo, si mi empresa ha tenido la deferencia de pagarme el evento, si yo vengo con la mejor de las intenciones y predispuesto a aprender y captar nuevas ideas, lo mínimo que puedo esperar es que los que se ponen ahí delante se lo tomen tan en serio como yo.

Pues no, eso parece que se ha convertido en algo imposible. ¿Para qué se van a molestar en prepararse mínimamente su exposición? Total qué más da. Vienen, sueltan su aburrido y estereotipado discurso, cierran y adiós. A repartir tarjetas, tomarse un café, pavonearse como si hubieran escalado el Everest y hasta la próxima.

Ya vale de tanta incompetencia, ya está bien de creerse alguien por el hecho de subirse al atril. Lo que he visto hoy es que me ha dado vergüenza ajena, me ha hecho pensar que así no, que así no vamos a ningún lado. Ya puede venir aquí Merkel y decirnos a la cara que tenemos que ser más competitivos, que nos lo digan en Bruselas o en The Economist. Debe ser que como lo dicen en alemán o en inglés no nos enteramos.

Pero si es que no saben ni poner el PowerPoint leñe, ¡a estas alturas lo de F5 les suena más a Fernando Alonso que a poner en marcha su propia presentación! Y sino, las propias diapositivas, ¿pero no se ha dado cuenta nadie de que no hay quien lea una pantalla llena de letras que encima son del mismo color que la imagen de fondo que han puesto? Agjjdjjfdjfdjfdjf!!!.

La última moda, presentaciones de no más de 20 o 25 minutos y que encima las quieren hacer entre dos ponentes. ¿Qué pasa? ¿Qué les agota hablar más de 10 minutos seguidos? ¿Qué no son capaces de aprenderse más? Jolines, al menos tener el micro ya puesto y no hacernos esperar a que os lo cambiéis.

Leí hace tiempo una cita que creo que era de la revista TIME que decía algo como que "la información no es lo más importante, lo que realmente es importante, es lo que permanece en la mente de los lectores". Te puedes imaginar lo que me llevo yo hoy.

Y no será por que no hay información sobre el tema, libros publicados ni te cuento y en Internet para aburrir y encima gratis.

Elige tu objetivo, ¿quieres enseñar, informar, motivar o persuadir? Me cachis, que no es lo mismo. No me vengas depre, al menos muestra entusiasmo por lo que estás diciendo y hazme ver que tú te lo crees ¿sino, cómo me lo voy a creer yo? ¿Que no tienes confianza en ti mismo? Pues no vengas. ¿Que quieres venir? Pues practica, con tu pareja, con un amigo, con un compañero, con tu perro, delante de un espejo, grábate en vídeo, lo que sea, pero si te pones aquí hazlo bien y no tartamudees.

Hazte tú la presentación, ni se te ocurra coger la que ha hecho otro. Cúrratela, busca toda la información disponible que hay mucha. Una buena presentación necesita como mínimo dos semanas de trabajo. ¿Qué? ¿Que es mucho?. Tú mismo. Hace unos pocos días, en el máster que estoy haciendo nos tocó a todos realizar una presentación sobre un tema. Eso sí que ha sido un trabajo bien hecho por parte de todos. Se lo tomaron en serio, querían hacerlo bien y agradar a sus compañeros y lo consiguieron todos. ¿Y tú que tienes el honor de hablar ante tanta gente vas a ser menos?

Piensa a quien se lo vas a contar, que no somos todos iguales ni sabemos lo mismo. ¿Por qué te estamos escuchando? ¿Porque nos lo ha pedido alguien? ¿Por qué estamos interesados en el tema? ¿Cuánto sabemos? ¿Cuántos vamos a estar? ¿Cuánto tiempo tienes? Ajústate a él, no tengas que ir luego muy rápido para que te cuadre el tiempo o te quedes sin nada más que decir a falta de 10´.

No me hagas leer una parrafada a 20 metros de distancia. Yo veo muy bien pero hay gente que ya no. Pon frases cortas o incluso citas. No escribas mucho, guárdatelo para decirlo tú, así encima aparentas que sabes un montón y que no eres un loro que solo repite lo que alguien escribió en el PowerPoint. Hay una regla por ahí que dice que lo óptimo son 49 palabras, siete palabras en siete líneas. A mi incluso eso me parece excesivo.

Llenar la ventana de tablas y de números. Je, je. ¿Para qué? Si no hay quien los vea. Y… ni le importe. Yo quiero un mensaje, una idea, unas pocas cifras que me hagan pensar y reflexionar. Tus tablas maravillosas me importan … pues eso.

Ah, y ponte a la derecha de la pantalla. No la tapes, que ya hay que ser "despistado", ni te pongas a la izquierda. Todos vamos de derecha a izquierda por lo que así te veremos primero a ti y luego lo que proyectas. Articula bien, habla en forma clara y pronunciando bien las palabras, no te comas las últimas sílabas, modula y cambia de tono con cierta frecuencia, así recuperarás a los que se distraigan, mira a todo el mundo deteniéndote de vez en cuando en alguien (a todos nos gusta que nos miren).

Muestra entusiasmo ¿lo he dicho ya?, demuestra algo de humor ya que es una herramienta muy poderosa para atraer la atención, motivar a la gente y reducir el estrés.

¿Aún sigues aquí? Eso es que quieres sacar sobresaliente. ¡Bien!. Pues estate unos días antes de la presentación muy al tanto de lo que pasa en el mundo, en la política, en la economía, la sociedad, incluso los deportes. Quedarás bien si se establece un diálogo o mesa abierta. ¿Te queda tiempo? Sigue preparando el tema de la presentación. Se supone que eres una autoridad, sino a ver qué haces ahí. Se creativo, todo lo que puedas, por favor evita los tópicos ni sistemas tradicionales, busca otra forma.

Y por último, si puedes decirlo en castellano, ¡HAZLO!. Suenas ridículo con tu pésimo inglés.

Show me the money

Sólo hay una forma de conseguir que alguien haga algo, y es que esa persona quiera hacerlo.

¿Te acuerdas de Jerry Maguire? ¿Película de 1996 en la que Tom Cruise interpreta a un agente de deportistas de élite cuyo único cliente es Cuba Gooding Jr?

Esta es la escena en la que Rod (Cuba Gooding Jr) le canta a Jerry (Tom Cruise) por teléfono “Show me the money” y le obliga a repetirlo a él. Unas cuantas veces. Rod solo está interesado en cobrar más dinero, cree que merece un contrato de superestrella al igual que otros compañeros suyos. El problema es que su comportamiento no es precisamente el de una superestrella.

No es algo infrecuente en las organizaciones desde luego. Empleados descontentos porque consideran que no cobran lo suficiente y que al tiempo, no rinden lo necesario puesto que están desmotivados porque no cobran lo que deberían cobrar.

A la hora de buscar elementos para motivar a las personas en una empresa, lo primero que se nos viene a todos a la mente es: subirles el sueldo. Y punto. Hecho eso, conseguida la motivación. ¡A trabajar!

Sin entrar a debatir sobre si es o no la mejor táctica, como no siempre podemos recurrir a ella, es preciso tener en la recámara otras. Y el caso es que tenemos muchas. Por ejemplo, reconocer abiertamente la labor que realizan, elogiar siendo específico sobre lo que se ha hecho bien, de modo que no haya lugar a confusiones, y si es cada día mejor. No utilizar el correo electrónico para evaluaciones, acciones disciplinarias, etc. puesto que son cosas que hay que hacer en persona.

Ofrecerles trabajos desafiantes y estimulantes, sobre todo a los trabajadores excepcionales y disponer de puestos con posibilidades de ejercer el liderazgo y el poder; autonomía de modo que tengan libertad e independencia, seguridad en el trabajo, tanto por riesgos físicos como por pérdida del puesto.

Equidad, puesto que todos queremos ser tratados con justicia y por eso comparan todas sus obligaciones, salario, privilegios con los de otros empleados, que a su vez se sentirán desanimados si se observan injusticias.

Dejarles en la medida de lo posible que establezcan sus propios programas de trabajo, encontrar para ello oportunidades de promoción y progreso, incluso fuera de su Dpto. si es preciso.

Estos son solo algunos ejemplos, casi básicos, y que pueden servir como punto de partida para llegar a inculcar un sentimiento de participación permanente de los empleados dentro de la organización, para que de manera conjunta se alcancen los objetivos de la empresa, del grupo y de los individuos.

Recuerda por último, que el nombre de una persona es para ella el sonido mas agradable e importante.

Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así

 

Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo, depende en parte de ti. Dale el día libre a la experiencia para comenzar, y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.

No se por qué, pero esta canción viene a mi cabeza muchos días. Seguramente se deba a que la letra es todo un tratado en miniatura sobre motivación y consigue que cambie mi actitud, me anime y salga a por todas. Ojo, en el vídeo Serrat hace un dúo genial con Sabina pero algo suigéneris ya que verás que la alternan con otra canción. Eso sí, el resultado es magistral.

“No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel. Hoy puede ser un gran día, duro con él. Hoy puede ser un gran día donde todo está por descubrir, si lo empleas como el último que te toca vivir.”

Algo parecido me ocurrió cuando leí Fish. La eficacia de un equipo radica en su capacidad de motivación.

Lo que destaca para mi de este libro entre todos los que ya hay fisheditados sobre motivación, es, aparte de su brevedad que ya de por sí es una alegría, que nos enseña que somos dueños del ambiente que tenemos a nuestro alrededor. Con la actitud que mostremos en nuestro trabajo, en casa, con nuestra familia o con nuestros amigos, podemos hacer que esos ambientes se hagan irrespirables, inundados de tensión, mal humor, crispación, … o por el contrario plenos de empatía, generosidad, amabilidad,…

Es obvio que la creatividad, la flexibilidad, la motivación, el entusiasmo, dispondrán de un terreno más fértil en el segundo caso que en el primero.

“Saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol y no dosifiques los placeres; si puedes, derróchalos. Si la rutina te aplasta, dile que ya basta de mediocridad. Hoy puede ser un gran día date una oportunidad.”

Somos los dueños. Sí, es cierto, ya que podemos elegir voluntariamente qué actitud vamos a tomar cada día ante todo aquello a lo que nos enfrentemos. Quizás no podamos elegir la empresa en la que trabajemos, ni siquiera el puesto ni los compañeros de mesa, pero lo que siempre podremos elegir es el modo en el que nos comportaremos.

Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar, un ejemplar único, no lo dejes escapar. Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti. No lo mires desde la ventana y siéntate al festín.

La vida es muy corta y valiosa como para que la desperdiciemos. Por lo tanto, elige el mejor camino, aquel que te producirá mayores beneficios, elige tomar una actitud positiva.

Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien. Hoy puede ser un gran día y mañana también. Hoy puede ser un gran día duro, duro, duro con él.